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MASA RENDIDORA PARA CHURROS CRUJIENTES



2. Incorpora la harina.
Baja el fuego y agrega toda la harina de golpe. Mezcla enérgicamente con una cuchara de madera hasta formar una masa uniforme que se despegue de las paredes de la olla.

3. Cocina la masa.
Continúa moviendo a fuego bajo durante 1–2 minutos para eliminar un poco de humedad. Este paso ayuda a conseguir churros más crujientes y con mejor estructura.

4. Deja entibiar.
Retira la masa del fuego, pásala a un recipiente y deja reposar aproximadamente 5–7 minutos. Debe quedar tibia antes de incorporar los huevos.

5. Agrega los huevos y la vainilla.
Añade los huevos uno por uno, mezclando muy bien después de cada incorporación. Agrega la vainilla y continúa mezclando hasta conseguir una masa espesa, suave y homogénea.

6. Forma los churros.
Coloca la masa en una manga pastelera resistente con una boquilla grande en forma de estrella. Forma churros de aproximadamente 10–12 cm de largo.

7. Fríe.
Calienta abundante aceite a 170–175 °C. Fríe los churros en pequeñas tandas para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado.

Cocínalos durante aproximadamente 3–5 minutos, girándolos para que queden dorados de manera uniforme.

8. Escurre.
Retira los churros cuando estén dorados y crujientes. Colócalos sobre papel absorbente o una rejilla para retirar el exceso de aceite.

9. Sirve.
Puedes servirlos tal cual o pasarlos ligeramente por azúcar mientras todavía estén tibios. Quedan deliciosos acompañados de chocolate caliente, dulce de leche, cajeta o crema de chocolate.

Clave para que queden bien crujientes
La masa debe cocinarse bien después de agregar la harina y el aceite debe mantenerse entre 170 y 175 °C. Si está demasiado frío, los churros absorberán aceite; si está demasiado caliente, se dorarán por fuera antes de cocinarse correctamente por dentro.

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