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Vitaminas y crecimiento del cabello: qué dice realmente la ciencia

Sería más preciso decir:

“Una deficiencia de determinados nutrientes puede contribuir a la pérdida de cabello, y corregirla puede ayudar a recuperar un crecimiento normal.”

La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la manera de elegir un tratamiento.

La biotina no ha demostrado producir cabelleras más densas en personas que ya tienen suficiente.

El hierro y el zinc pueden importar cuando existe deficiencia, pero suplementarlos innecesariamente puede provocar efectos adversos.

La vitamina D presenta asociaciones interesantes con diferentes tipos de alopecia, aunque todavía necesitamos mejores estudios para saber exactamente quién se beneficia de suplementarla como tratamiento capilar.

Y el exceso de determinados micronutrientes, como el selenio, puede provocar precisamente caída del cabello.

Por eso, antes de gastar dinero en un frasco que promete “activar los folículos”, quizá la pregunta más útil no sea:

“¿Qué vitamina debo tomar?”

Sino:

“¿Por qué se me está cayendo el cabello?”

Porque si existe una deficiencia, corregirla puede ser una parte importante de la solución.

Pero si el problema es hereditario, hormonal, inflamatorio, autoinmune o relacionado con otro factor, las vitaminas por sí solas probablemente no solucionarán la causa.

Y esa es quizá la conclusión más importante que nos deja la ciencia actual:

El cabello necesita nutrientes, pero necesita todavía más un diagnóstico correcto.

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