Molestias como:
mareos o visión borrosa;
cansancio y somnolencia;
dolor de cabeza;
sequedad de boca o mal aliento;
hinchazón o entumecimiento de las extremidades;
sudoración fría;
dolor o presión en el pecho
no permiten diagnosticar colesterol alto, ya que pueden aparecer por muchas otras causas.
Especial atención merece el dolor o presión en el pecho, sobre todo si aparece junto con falta de aire, sudor frío, náuseas, debilidad intensa o dolor que se extiende al brazo, espalda, cuello o mandíbula. En esa situación es importante buscar atención médica urgente.
La forma fiable de saber cómo está tu colesterol
Un análisis de sangre o perfil lipídico permite conocer los valores de colesterol y triglicéridos.
La frecuencia con la que conviene realizarlo depende de factores personales. Un profesional sanitario puede recomendar controles más frecuentes cuando existen antecedentes familiares, diabetes, hipertensión, tabaquismo u otros factores de riesgo cardiovascular.
Además, si una persona ya utiliza medicamentos para controlar el colesterol, no debería suspenderlos ni sustituirlos por infusiones o remedios caseros sin consultar previamente.
Hábitos cotidianos que pueden favorecer un colesterol saludable
No existe una bebida capaz de “limpiar las arterias” de inmediato. En cambio, pequeñas decisiones mantenidas en el tiempo sí pueden contribuir a cuidar el sistema cardiovascular.




