
Por eso tanta gente la anda buscando. No porque sea exótica, sino porque ataca la clase de desgaste que se nota en la mañana al despertar con la boca seca, en la tarde cuando el abdomen se pone duro, y en la noche cuando comes “poquito” y aun así sientes que te tragaste una piedra.
Ahí está el truco que casi nadie te explica: el problema no siempre es que comas demasiado. A veces es que tu sistema ya no mueve bien lo que entra.











